El futuro ya está aquí

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Pedro Vera
Martes, 29 de Enero de 2013 18:45
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Bienvenidos a 2013, en el que de entrada seremos un 3% más pobres consecuencia del aumento de los impuestos y de los precios de algunos servicios básicos cuando aún sonaba la última campanada de la Nochevieja. Un año en el que se cumplirá el primer lustro desde que se declaró la crisis y en el que empieza a resultar evidente que hemos desarrollado la capacidad no sólo de desconfiar de lo que nos explican nuestros gobernantes sino la de creer que ocurrirá justo lo contrario de lo que dicen. Una realidad que constata la caída de la confianza en las instituciones, como señalan los datos del CIS, que sitúan a los políticos en una posición cada vez más destacada en las preocupaciones ciudadanas y el crecimiento en el número de quienes, cansados de pasar las hojas del calendario esperando no saben qué, emigran buscando algún futuro, volviendo sin quererlo a tiempos pretéritos en un proceso ahora distinto del que vivimos en los sesenta que algunos han denominado "emigración en cadena". Se trata de un fenómeno global en el que personas de países más pobres ocupan los trabajos de ciudadanos con rentas más altas que, a su vez, salen de su país para hacerse cargo de los puestos que otros han dejado, en una sucesión en la que todos ganan en precariedad al servicio del beneficio de los menos, de la competitividad.

Para tranquilizarnos, nuestros gobernantes y los que, sin serlo, los dirigen, lanzan mensajes dispares en el Año Nuevo. Mientras el presidente español augura que durante la segunda mitad de 2013 llegará el crecimiento y la recuperación que pondrá fin a nuestros males, la canciller germana afirma lo contrario al declarar que el contexto económico no sólo no se simplificará sino que se complicará, aunque ello, en su caso, servirá de acicate para realizar nuevos esfuerzos centrados en la formación e investigación, en la transformación de Alemania en uno de los países más modernos en materia energética, en la preparación para el cambio demográfico y en el saneamiento de las finanzas públicas. Y para acabarlo de aclarar, el economista jefe del FMI reconoce que las políticas de austeridad por las que tanto se ha abogado, cuando no impuesto a través de los eufemísticamente llamados rescates, han sido un error y, en la práctica, sólo han contribuido a sumergirnos en una espiral de depresión.

Es esta imagen de lo que nos aguarda ya mismo por lo que resultan tan alarmantes las últimas estrategias publicitarias de los bancos y entidades dedicadas al negocio de la energía, centradas en su preocupación por nuestro futuro y en demostrar lo muchísimo que hacen por asegurárnoslo. Tal es el conjunto de situaciones esperpénticas que nos toca vivir que espero que el título de esta columna sólo sirva para recordar la letra de la canción "Enamorado de la moda juvenil" de Radio Futura, aunque quizás evoque otras ideas más actuales.

 

(Artículo publicado en el diario Levante - El Mercantil Valenciano el pasado 13 de enero de 2013)